“Vayan al mundo entero y proclamen la buena noticia a toda la humanidad” (Marcos 16, 15). Este llamado de Jesús en el Evangelio es entendido como la invitación misionera a proponer la experiencia aprendida en el seguimiento de Jesús por parte de los apóstoles. La Iglesia Católica, y con ella los colegios confesionales como el Liceo Nueva Generación, asumen la intención de educar como una vocación también para evangelizar, para anunciar el proyecto del Reino de Dios a la humanidad, transformando desde los valores cristianos los problemas de la sociedad, formando a los niños y jóvenes como agentes comprometidos de la transformación y humanización de las relaciones personales, sociales y con la naturaleza.

Para poder tener un enfoque vivencial, es decir, para amalgamar la teoría y la praxis evangélica, nuestra formación y nuestra pastoral está empeñada en el servicio de la promoción humana y cristiana de los niños y jóvenes, la cual se inspira en la vivencia eclesial de las primeras comunidades, las cuales “acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones.” (Hch 2, 42). Así, desde una acción planificada, en la institución se elaboran los lineamientos curriculares desde las enseñanzas evangélicas, los parámetros de la Iglesia, el carisma institucional y el contexto que tiene en cuenta la transversalidad disciplinaria, ya que se promueven las propuestas antropológicas, comunicativas y comunitarias del evangelio en la academia.

En el Liceo Nueva Generación, además de brindar la formación catequética que permita al estudiante “Dar razón de su fe” (Cfr. 1 Pe 3, 15), se sintetiza la experiencia pastoral cristiana acompañando a los niños y jóvenes de manera integral, orgánica y permanente a través de herramientas de crecimiento y maduración grupal en espacios que se han denominado comunidades de vida, en las cuales se suscitan la vida de oración que se nutre con la lectura orante de la Palabra de Dios (Lectio divina); y la celebración de los sacramentos. No obstante, todo dentro del recíproco respeto y la inclusión de otras experiencias espirituales.